PACHAMAMA

LA MADRE TIERRA, PACHAMAMA

La Madre Tierra es la que da vida al hombre, es la divinidad excelsa en nuestro mundo. La Pachamama nos enseñó a amar a todo, incondicionalmente; nos mostró el trabajo como una altísima virtud, porque amando todo y construyendo con el trabajo nos tornamos en sabios.

La Pachamama nos dio estas enseñanzas de vida para nuestro crecimiento, nos dio el MUNAY, el YANKAY y el YACHAY. El hombre no necesita de otras leyes o mandamientos, porque el AMOR (MUNAY) nos hace conscientes del “SERVICIO”, que debe ser siempre el “VICIO DEL SER”, ya que el Servicio es la conciencia de la reciprocidad o TRABAJO… Estén seguros que el AMOR y el TRABAJO (YANKAY) nos llevarán a la conciencia superior del SABER o CONOCER (YACHAY).

El invasor que pisó nuestras tierras, nos creó leyes y preceptos de vida que eran totalmente contradictorios con los más altos principios de comunidad y respeto por la tierra en los cuales vivía el hombre andino. Pusieron en nuestra historia estas tres leyes: “Ama Sua”, “Ama Llulla”, “Ama Quella” (“No seas Ladrón”. “No seas Mentiroso”. “No seas Ocioso”). Una ley, mandamiento o precepto se crea para que un grupo social erradique un mal, para que sean controlados los desordenes de una población, etc. A un pueblo que disputa con sus hermanos y vecinos hay que enseñarle a amar, aunque sea ¡a su propio dios!; a un pueblo que vive en esclavitud, eternos conflictos, temor y condena, hay que enseñarle a no matar ni desear el bien ajeno… y así podemos seguir enumerando las leyes necesarias para una sociedad que vive en medio de individualismos y diferencias, donde su mayor inestabilidad comienza con el rechazo y falta de respeto por la tierra que los engendró.

Que razón tendríamos que buscar para enseñar a una alta sociedad, como la andina, a “NO ROBAR”; si ellos sabían que todo le pertenece a la Pachamama, y practicaban el principio comunitario de: TODOS PARA UNO Y UNO PARA TODOS. Si esta sociedad experimentaba el principio del Servicio, del HOY POR TI, MAÑANA POR MI, que necesidad tenía de robar. Era una colectividad donde el principio comunitario establecía que el niño al nacer ya tenía su propia tierra de trabajo; entonces, que necesidad de robar podía tener una población que no sufría hambre, y que la preservación y distribución de alimentos estaba garantizada en cualquier situación de emergencia. Nos preguntamos: ¿QUÉ NECESIDAD TENÍAN PARA ROBAR? ¡QUÉ NECESIDADES HABÍA PARA ROBAR!

Ahora, ¿en una alta sociedad habría necesidad de MENTIR y DESCONFIAR? Comunidades andinas donde sus casas ni siquiera tenían puerta, o siempre permanecían abiertas para todos; ¿por qué sus pobladores tendrían que mentir?, ¿por qué contravenir su propio desarrollo espiritual?

Una civilización que construyó, piedra sobre piedra, tanta grandeza; que conocía la virtud del trabajo como el mejor medio para sobrevivir y ser grande… díganme, como poder decirles: ¡NO SEAN OCIOSOS!

Pero había que legitimar los ROBOS, MENTIRAS y OCIOSIDAD que el español trajo y engendró en estas tierras.

Sin embargo, sabemos que la Pachamama es Madre de purificación, de limpieza y, talvez, de perdón. Hemos comenzado una nueva era de luz, donde todos los hermanos y hermanas son bienvenidos; dejemos que Wiraqocha toque nuestro Sol interior, y aflore el amor con conciencia para llegar a ser hombres del nuevo tiempo.

Cortesía: SHAMAN RESTAURANT
Del libro: El Despertar del Puma (Mallku Aribalo)

Camino Iniciático Inka

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s