NATURALEZA MUJER


“La naturaleza es el templo de Dios; la mujer es el sagrario que santifica al templo. Quien adora a Dios en la mujer no necesita ir a ningún templo. Para descubrir los misterios de la divinidad, hay que penetrar en el corazón de la mujer, por que cuando Dios emanó de si la naturaleza, habitó en su corazón; quien no ama a la mujer, no sabe amar a Dios. Aquel que no mezcla su esencia con el de la mujer no puede engendrar nada, ni para si ni para los demás.

El hombre es mente que piensa, la mujer es intuición que inspira; pensar es tener cerebro, intuir es tener corazón; el cerebro obra, el corazón acierta. El hombre lanza su rayo cual Júpiter; Minerva mujer derrama la sabiduría; él la fuerza y el poder, ella la libertad y la dulzura; la fuerza vence, la dulzura convence. El frunce el ceño y desencadena la tempestad; ella sonríe con bondad y apacigua la tormenta. El quiere destruir con venganza, ella perdona con clemencia. El hombre es el fuego a la deriva, la mujer es la que guía, mantiene y mantendrá ese fuego sagrado. Los Dioses hablan por la boca de la mujer y despiertan en el duro corazón del hombre los mas tiernos sentimientos.

El imperio del hombre es el despotismo, el de la mujer es la dulzura; el despotismo endurece el corazón, la dulzura lo ablanda. Él ordena, ella seduce; él es el tirano, ella es el freno que modela sus impulsos. El error del hombre es enmendado por las lágrimas de la mujer. No hay furor que pueda revelarse ante una lágrima derramada por una mujer amada. Las gotas del rocío vivifican los pétalos de la marchitada rosa, y las lágrimas de la mujer resucitan las cualidades muertas en el corazón del hombre. Si eres hombre, debes divinizarte por la mujer; si eres Dios debes humanizarte por ella. Ella es el camino en la ida y en la vuelta. El hombre, se diviniza en la mujer, ella manifiesta la divinidad de Ser.

En las tribulaciones, el hombre se inclina por tomar por confidente a una mujer, y esta con su poder espiritual será la mejor consejera y enfermera; sus palabras son fuente de alivio, sus manos manantial de salud, y de su encantadora sonrisa emana el valor y el poder.

La palabra descendida del cerebro: hiere; la palabra ascendida del corazón: cura. El corazón de la mujer es el pozo de la sabiduría, el genio es aquel que bebió de sus aguas.

Toda duda, toda pena, huye ante la presencia de la mujer amada. ¿Estás afligido?, acude a la mujer, es el consuelo de los afligidos. ¿Estás enfermo?, la mujer es la salud de los enfermos. ¿Eres pecador?, la mujer es el refugio de los pecadores. ¿Eres impuro?, lávate en las lágrimas de la mujer y serás limpio.

La mujer es el divino arte que no imita, sino explica la divinidad con símbolos. La mujer es la mas alta belleza de Dios; el amor la manifiesta, el deseo la mata. La mujer es el pensamiento mas hermoso del absoluto, que debe ser captada por la inteligencia, y no sólo vista por los ojos. La mujer es la ley de la belleza y la ley debe ser obedecida y no infringida. La mujer es el arte de la naturaleza cuya moral debe ser sentida y no balbuceado con palabras.

Dios es una palabra misteriosa y la mujer es su significado. Para conocer a Dios hay que conocerse a si mismo, para estudiar la naturaleza hay que descubrir a la mujer. El hombre necesita de la mujer para su libertad. La mujer es el punto de apoyo sobre el cual el hombre puede levantar el mundo”.

Los Apus de la Pachamama

Cortesía: SHAMAN RESTAURANT
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